
Para iniciar nuestro nuevo año de cursillo con el Señor, nos reunimos este sábado 21 de septiembre en la Basílica de Saint Denis. Fue una maravillosa oportunidad para encontrarnos entre hermanos y hermanas en Cristo y compartir un momento fraternal.
Tuvimos la oportunidad de comenzar nuestro día con una visita de la Basílica como parte de las jornadas del patrimonio, donde descubrimos su historia y observamos todas las obras de arte que la llenan.
Luego asistimos a la Eucaristía presidida por el Padre Carlos, en una pequeña iglesia a pocos pasos de la basílica. Celebramos la fiesta de San Mateo y el evangelio del día nos permitió considerar el llamado de Jesús a este apóstol y cómo lo deja todo para seguirlo; al igual que él, estamos llamados a seguir al Señor ya que el dijo: « No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Pero vayan y aprendan qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. »
Durante la homilía también nos explico la importancia de la oración porque como dice Santa Teresa del Niño Jesús: “[…] Para mí, la Oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a JESÚS. »
La oración es diálogo personal con Dios, somos dos personas, debemos estar preparados para acoger lo que Él desea decirnos. Para ello es fundamental permanecer en silencio, ya sea externo o interno, para facilitar la escucha del Señor.
El encuentro con el Señor puede verse perturbado si nos presentamos a Él con máscaras, porque ÉL nos pide que lleguemos a Él tal como somos, con total transparencia.
Luego compartimos un momento de convivencia en el que hablamos de los objetivos de este nuevo año. Nuestro tema para el año es la oración y la misión, reflexionamos sobre la importancia de la oración para nuestra misión recordando las enseñanzas recibidas durante la misa. Es especialmente importante encontrar cada día un tiempo concreto para nuestra oración de conversación sincera con el Señor y preguntarle “¿cómo quieres que sirva a mis hermanos y hermanas este año?”
Finalmente, nos reunimos en el Santísimo Sacramento para un momento de adoración y diálogo con el Señor, para que EL nos guíe en nuestra misión como cristianos y misioneros.


























